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2.133 personas con cuidados paliativos

lunes, 26 de julio de 2010


GIJÓN

2.133 personas con cuidados paliativos

23.07.10 - 03:25 -
 
El reportaje concluye tras una llamada de teléfono que recibe el equipo de cuidados paliativos de Atención Primaria de Gijón, apostado en el centro de salud de Laviada. Uno de sus pacientes ha fallecido y las médicas y enfermeras tienen que marchar cuanto antes al domicilio del enfermo. Allí harán lo que tantas veces han hecho en estos diez años de trabajo y que no por ello se convierte en mera rutina. Acompañarán en ese duro trance a los familiares, «con los que se forman lazos muy fuertes», y solventarán cuestiones relacionadas con la propia defunción, que las hay, y muchas.
En las semanas previas, esos mismos profesionales especializados en paliar se han afanado en mitigar el sufrimiento del paciente y también en amortiguar en la medida de lo posible la angustia y desánimo de sus allegados. «Esta sociedad nos prepara muy mal para afrontar la muerte», asegura la médica María José Fernández González, a quien le tranquiliza pensar que las atenciones sanitaria y «emotiva» en la fase final de la vida «nos dignifican como persona».
El 87%, oncológico
El Equipo de Soporte de Atención Domiciliaria (ESAD) de Gijón, adscrito a la red de Primaria, fue uno de los primeros servicios de cuidados paliativos que funcionó en Asturias. Lo hizo de la mano de otros dispositivos especializados en atender a enfermos en fase terminal, como son el equipo de Hospitalización a Domicilio de Cabueñes y la propia unidad de cuidados paliativos del Hospital de Cruz Roja. La decisión del Principado de extender a toda Asturias este tipo de atención sanitaria les ha puesto como referente en la región. En sus diez años de existencia (echó a andar el 24 de setiembre de 2000), el ESAD de Gijón ha atendido a 2.133 personas. La media es de unos 220 enfermos al año. Los pacientes reciben cuidados clínicos, pero también «mucha medicina de palabra. En esas situaciones es bueno controlar el dolor físico, pero también el aspecto emocional», resume. El grueso de los pacientes atendidos (un 87%) son oncológicos, pero también se ocupan de enfermos crónicos cuya salud atraviesa un momento delicado.
El servicio «es muy apreciado por los usuarios» y también por los familiares. Cuando comenzaron a trabajar, hace una década, la palabra cuidados paliativos era casi desconocida en la sociedad. «La gente te recibía de uñas. Eras como un intruso. Ahora, sin embargo, te conviertes en uno más de la familia». La demanda ha crecido en los últimos años. «La gente lo pide cada vez más». María José Fernández es consciente de ello, pero también de que los médicos de Primaria «se han implicado mucho más en la atención de este tipo de pacientes». Los especialistas en cuidados paliativos ya no se sienten tan solos como al principio.
Falta de formación
Con todo, esta profesional reconoce que los facultativos adolecen de formación en la materia. «A mí me prepararon para curar enfermos, no para acompañarles en sus últimos días», recuerda. Aún hoy en día los cuidados paliativos siguen siendo una asignatura pendiente en las facultades de Medicina. «Y eso que morir, nos vamos a morir todos», bromea.
El Equipo de Soporte de Atención Domiciliaria de Gijón realizó 1.793 visitas en 2009. Sus dos médicas y dos enfermeras (junto a un auxiliar clínico y otro administrativo) ven a diario una media de entre cuatro y cinco enfermos. ¿Cómo se lleva eso de trabajar a diario con pacientes en fase terminal? «Bien y mal, depende del día», explica María José. «Me gusta pensar que aunque no pueda cambiar el curso de una persona sí puedo ayudar a cómo llegar al tramo final».
 

Nota

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Medellín, Antioquia, Colombia
Magister en Filosofía y Politóloga de la Universidad Pontificia Bolivariana. Diplomada en Seguridad y Defensa Nacional convenio entre la Universidad Pontificia Bolivariana y la Escuela Superior de Guerra. Docente Investigadora del Instituto de Humanismo Cristiano de la Universidad Pontificia Bolivariana. Directora del Grupo de Investigación Diké (Doctrina Social de la Iglesia). Miembro del Grupo de Investigación en Ética y Bioética (GIEB). Miembro del Observatorio de Ética, Política y Sociedad de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del Centro colombiano de Bioética (CECOLBE). Miembro de Redintercol. Ha sido asesora de campañas políticas, realizadora de programas radiales, así como autora de diversos artículos académicos y de opinión en las áreas de las Ciencias Políticas, la Bioética y el Bioderecho.

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