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Inteligencia y genética motivan álgido debate

miércoles, 15 de julio de 2009

Publicado el domingo 18 de noviembre del 2007
Inteligencia y genética motivan álgido debate
NUEVA YORK
AMY HARMON / NYT

Cuando los científicos decodificaron por primera vez el genoma humano en el 2000, se apresuraron a presentarlo como evidencia de la notable semejanza de la raza humana. El ADN de dos personas cualquiera, hicieron hincapié, es idéntico al menos en un 99 por ciento.

Sin embargo, nuevas investigaciones exploran la fracción restante para explicar diferencias entre personas de diferentes orígenes continentales.

Los científicos, por ejemplo, han identificado en fechas recientes pequeños cambios en el ADN que representan la piel clara de los europeos, la tendencia de los asiáticos a sudar menos y la resistencia de los africanos en el occidente del continente a ciertas enfermedades.

Al mismo tiempo, la información genética está saliendo del laboratorio y entrando a la vida cotidiana, llevando consigo el ineludible mensaje relativo de que personas de diferentes razas tienen ADN diferente. Pruebas de linaje o ancestros les dicen a los clientes qué porcentaje de sus genes es de Asia, Europa, Africa y el continente americano. El fármaco BiDil para males cardíacos es comercializado exclusivamente para gente negra, que al parecer tiene una disposición genética para responder a él. A los judíos les ofrecen pruebas prenatales en busca de algunos desórdenes genéticos que muy rara vez se encuentra en otros grupos étnicos.

Este tipo de avances están suministrando algunos de los primeros beneficios tangibles de la revolución genética. No obstante lo anterior, algunos detractores temen que éstos también pudieran estarle dando nuevo impulso a prejuicios raciales que, desde hace ya mucho tiempo, han sido desacreditados. Se teme que la noción de que la raza va más allá de la piel pudiera socavar principios respecto a la igualdad de trato y oportunidades, lo cual depende del supuesto que todos, esencialmente, somos iguales.

''Estamos atravesando por una era del surgimiento de la biología, y tenemos que ser muy cuidadosos'', explicó William Henry Gates Jr., director del Instituto W.E.B. Du Bois de Investigación Africana y Afroestadounidense, en la Universidad de Harvard. ``Todos nosotros estaremos caminando sobre la cuerda floja, entre el uso y el abuso de la biología''.

Se ha supuesto desde hace ya mucho tiempo atrás que ciertas características superficiales, como la pigmentación de la piel o predisposiciones a enfermedades, son genéticas. Hoy día, la capacidad de precisar su fuente en el ADN está impulsando el interrogante de si las diferencias más profundas pudieran, también, ser atribuibles a la genética. Estas dudas saltan a la vista en los principales sitios de discusión en Internet, en aulas universitarias y entre la creciente comunidad de personas o empresas que practican la prueba genética para determinar el origen de sus ancestros.

Grupos que no pertenecen a círculos científicos ya están empezando a darle forma a conclusiones altamente especulativas con respecto al tema históricamente polémico de la raza y la inteligencia, a partir de los nuevos datos biológicos. El mes pasado, un diarista en línea o blogger, en Manhattan, describió un estudio que acaba de ser publicado y que vinculaba varios segmentos del ADN a un alto coeficiente intelectual (CI). Una base de datos genéticos en línea que usan investigadores médicos, se dijo en el blog, mostraba que dos de dichos segmentos eran hallados con mayor frecuencia en europeos y asiáticos, en comparación con los africanos.

Eso sin considerar que el vínculo entre CI y dichos fragmentos en particular de ADN no se había confirmado, o que otros fragmentos de alto CI sean más comunes en africanos, o que cientos o miles de otros también pudieran incidir sobre la inteligencia, o que su influencia combinada pudiera ser empequeñecida por factores ambientales. Tan sólo la existencia de ese tipo de diferencias genéticas entre razas, proclamaba el autor del blogHalf Stigma, desarrollador de software, de 40 años, significa que ''se demuestra la falsedad de la teoría igualitaria'' en cuanto a la igualdad de todas las razas.

Si bien unos cuantos fragmentos del código genético de los humanos que varían entre individuos aún tienen que ser vinculados a características físicas o conductuales, los científicos han descubierto que casi 10 por ciento de ellos son más comunes en ciertos grupos continentales, y pueden usarse para distinguir a personas de diferentes razas. Ellos dicen que el estudio de las diferencias, las cuales surgieron a lo largo de las decenas de miles de años en que poblaciones humanas evolucionaron en continentes separados luego de que sus ancestros se dispersaran de la cuna de la humanidad en el este de Africa, es de importancia crucial para precisar la base genética de enfermedades.

No obstante, muchos científicos, preocupados de alimentar la discriminación y de que expresarse abiertamente acerca de la raza pusiera en peligro el apoyo a sus investigaciones, aborrecen discutir las implicaciones sociales de sus hallazgos. De cualquier forma, algunos de ellos reconocen que, conforme sus datos y métodos se van extendiendo a características no-médicas, el campo ha llegado a lo que un prominente investigador definió hace poco como ``un momento sumamente delicado y peligroso''.

''Existen claras diferencias entre personas con diferentes ancestros continentales'', dijo Marcus W. Feldman, catedrático de Ciencias Biológicas de la Universidad de Stanford. ``No están ahí en aspectos como el cociente intelectual, pero ya puedo verlo venir. Además, esto tiene el potencial de encender una nueva era de racismo si no empezamos a explicarlo mejor''.

Feldman destacó que probablemente sería sumamente difícil precisar cualquier hallazgo sobre la inteligencia. Pero, dado que alguno pudiera surgir, dijo que buscaba crear ''equipos de respuesta rápida'', integrados por genetistas, con el fin de poner en perspectiva descubrimientos socialmente sensibles.

La autoridad que el ADN ha ganado mediante su uso en la liberación de presos hallados culpables falsamente, previniendo enfermedades y localizando nexos familiares conduce a la gente, erróneamente, a elevar la genética por encima de otras explicaciones para rendir cuentas sobre las diferencias entre grupos.

''Yo he pasado los últimos 10 años de mi vida investigando cuánta variabilidad genética existe entre las poblaciones'', comentó el Dr. David Altshuler, director del Programa de Genética Médica y Poblacional del Instituto Broad, en Massachussets. ``Sin embargo, viviendo en Estados Unidos, es muy claro que las diferencias económicas, sociales y educativas tienen influencia mucho mayor que los genes. La gente, de alguna forma, sencillamente centra su atención en la genética, incluso si esa influencia es en verdad pequeña''.

No obstante, en el blog Half Stigma y otras partes, la conversación ya está avanzando hasta lo que pudiera ocurrir si se identifican las diferencias raciales, codificadas genéticamente, en características socialmente deseables ... o indeseables.

''Si yo llegara a creer en los hechos de esta publicación, ¿qué debería hacer?'', respondió un lector en Half Stigma. ``¿Debería promover la discriminación contra los negros porque son menos listos? ¿Acaso no debería contratarlos en mi empresa debido a que, de acuerdo con la base de probabilidades, yo podría encontrar a una persona blanca más inteligente? Ya dejen de intentar probar que un grupo de gente es genéticamente inferior a su propio grupo. Tan sólo paren''.

En Manhattan, Renata McGriff, de 52 años, consultora de cuidado de salud que había estado alentando a personas negras para que ofrecieran de manera voluntaria información genética a los científicos, dijo que ella y otras personas negras han estado considerando ``optar por salir de la investigación genética hasta que sea claro que no vamos a usar la ciencia para validar prejuicios''.

''Yo no quiero que los niños de mi familia nazcan pensando que ellos son menos que alguien a causa de su ADN'', agregó McGriff.

http://www.elnuevoherald.com/noticias/septimo_dia/story/118108.html

Nota

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Perfil

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Medellín, Antioquia, Colombia
Magister en Filosofía y Politóloga de la Universidad Pontificia Bolivariana. Diplomada en Seguridad y Defensa Nacional convenio entre la Universidad Pontificia Bolivariana y la Escuela Superior de Guerra. Docente Investigadora del Instituto de Humanismo Cristiano de la Universidad Pontificia Bolivariana. Directora del Grupo de Investigación Diké (Doctrina Social de la Iglesia). Miembro del Grupo de Investigación en Ética y Bioética (GIEB). Miembro del Observatorio de Ética, Política y Sociedad de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del Centro colombiano de Bioética (CECOLBE). Miembro de Redintercol. Ha sido asesora de campañas políticas, realizadora de programas radiales, así como autora de diversos artículos académicos y de opinión en las áreas de las Ciencias Políticas, la Bioética y el Bioderecho.

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